El viernes 18 de Noviembre, recibimos la visita del destacado economista D. Pedro Velasco Gómez , quien con su esfuerzo y trabajo, pasó de ser un ayudante en una empresa, a ocupar el puesto de Director General Adjunto en el Banco Urquijo.
Posteriormente, fue Director General Financiero de Galerías Preciados; Subdirector General de la División de Banca Corporativa del Banco Hispano Americano; Consejero Delegado de Hispamer; Consejero Delegado de GDP; Director General Adjunto responsable del Área de Empresas de la Red Comercial del Banco Santander.
D. Pedro nos ha explicado que para alcanzar los principales cargos en el ámbito económico, se requiere una reflexión previa a la acción, ya que se deben llevar a cabo sucesivas decisiones.
La primera cualidad que debe tener el empresario es ser generalista, es decir, saber “un poco de todo”; comprendiendo cómo se manejan todas las áreas, y teniendo a su cargo personas especializadas que puedan auxiliarle en la resolución de problemas, estos pueden ser asesores o gestores.
El empresario puede ser profesional de la dirección, realizando la planificación y gestión de la empresa, con independencia de que sea o no el propietario, o un emprendedor, creando una empresa.
La persona que decide convertirse en empresario debe poseer unas características que le confieren un carácter fuerte para afrontar los inconvenientes y desafíos que cualquier aventura empresarial conlleva. Se denomina “espíritu empresarial” a los siguientes rasgos: carácter emprendedor, alma creativa y capacidad de asumir riesgos.
D. Pedro Velasco Gómez, tras haber sufrido seis crisis, ve con incertidumbre el futuro de España ya que afirma que ésta es una de las más fuertes a las que nos hemos tenido que enfrentar. Actualmente, nos encontramos en época de recesión y prevé que esta situación se alargará aproximadamente unos tres años.
Las últimas palabras, que sirven como agradecimiento, son las de una bendición que él nos trajo y que deseamos que siempre le acompañen:
“Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos,
que el viento sople siempre a tus espaldas,
que el sol brille cálido sobre tu cara,
que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos y,
hasta tanto volvernos a encontrarnos,
que Dios te lleve en la palma de su mano.”
Fátima Mateos Rodríguez y Adriana González Palacios- 2º A de Bachillerato