En el Colegio ponemos especial atención a las particularidades de cada uno de nuestros alumnos, ayudándoles a desarrollar sus capacidades y fomentando aquello que les motiva e interesa. Porque educar es guiar al estudiante a lo largo de ese camino de aprendizaje en el que tiene que obtener conocimientos, habilidades y valores. Una tarea que, como nos dice el Dr. Mario Alonso Puig se puede reforzar en casa. Este experto en motivación, comunicación, trabajo en equipo y liderazgo, nos ofrece algunas pautas para ayudar a nuestros hijos a sacar todo el talento que tienen:

  • Demostrarles confianza plena. Tendemos a sobreproteger a la familia y, a veces, podemos equivocarnos al medir su capacidad resolutiva. Retar a un hijo es hacerle ver que “creo en tu potencial y por lo tanto en tu capacidad para caerte y levantarte”. Y es que para poder crear hay que creer.
  • Cuidar la autoestima. La autoestima es la evaluación que una persona hace de sí misma. Cuanto mayor sea el nivel de confianza en uno mismo, mayor bienestar y eficacia y menos vértigo a la hora de afrontar un reto. En el caso de los jóvenes, no se trata de decirles que todo lo hacen bien. “Hay que asumir que ni ellos ni nosotros somos perfectos. Hay que liberarse de esa tensión porque tampoco buscan padres perfectos. Lo que quieren son padres que les acompañen, que les reconozcan, que les quieran. Y cuando sea posible, valorar lo mejor de cada uno y hacerlo de manera espléndida.”.
  • Encontrar su talento. Para conseguir que nuestro hijo encuentre su potencial hay que dejarle que se exprese, que descubra sus pasiones, siempre desde un segundo plano, atentos a las señales para ver cuál es su elección. Que puede que no sea la nuestra pero es la que le va a llevar a tener una vida feliz. En definitiva, hay que practicar la escucha activa. “Conocernos es efectivamente el primer paso para comprendernos. Cada persona tiene sus dones y descubrirlos puede llevar tiempo y nos puede generar, además, algún disgusto en un sistema educativo que piensa en el pasado más que en el futuro y donde las ‘etiquetas’ pesan”.
  • Combatir el miedo. El estrés controlado nos ayuda a ser más eficientes en el trabajo pero, cuando es desmedido, tiene el efecto contrario. «El miedo paraliza. Las tomografías craneales nos muestran que ante el miedo las amígdalas absorben mayor flujo sanguíneo y paralizan las otras áreas cerebrales”. Ante cualquier cambio, surge el estrés y una buena medida para no sucumbir ante la presión es informarse y formarse bien sobre el cambio al que nos vamos a someter para adelantar escenarios (por ejemplo, en el paso del colegio a la universidad).
  • Convertir el cambio en una oportunidad. El mundo actual es VUCA (volátil, incierto, ambiguo y complejo), pero en este mundo también hay oportunidad. “Tenemos que encontrar fórmulas educativas que estén pensando no en términos de pasado sino en términos de futuro; pensando en qué habilidades tengo que desarrollar para adaptarme a un mundo que es disruptivo y completamente diferente”. “Hay que despertar y enfocar nuestra atención en ser capaces de ver un mundo de oportunidad. Resistirse al cambio, conduce al pánico”.
  • Motivarles para que lideren, innoven y emprendan. Tienen que empezar a trabajar estas capacidades apoyándose en la confianza que les mostramos. “Hay que sacarles de su zona de confort planteándoles pequeños retos, dándoles alas y dejándoles que experimenten; es la única manera de que se acostumbren a un mundo que les pedirá cambios y soluciones creativas”. dejándoles que experimenten