Nuestros colegios están cerrados por la crisis del coronavirus. Soy maestra desde hace treinta años y llevo casi quince días sin ver a mis alumnos. Debo confesar que me subo por las paredes ya que ser maestros es levantarse cada mañana, con una clara ilusión: intentar sacar lo mas grande de cada uno de nuestros niños.  

Y en esta compleja situación es cuando el maestro se intenta crecer dando lo mejor, trabajando de otra forma, llevando un seguimiento virtual del curso escolar e intentando crear al otro lado de la pantalla, en los hogares de nuestros niños, un ambiente agradable, distinto del que nos encontramos fuera. Por ello, es muy emotivo cuando podemos verles a través de las distintas plataformas digitales. Nos ven y les vemos y con nuestra mirada, con nuestros gestos, les intentamos transmitir que les queremos.

Los maestros estamos enviando correos de ánimo y esperanza a las familias de nuestros niños. Enviamos vídeos educativos, tareas, impartimos clases online, les llamamos por teléfono, realizamos videoconferencias… quizás en algún momento, y ruego nos disculpéis, el trabajo enviado ha sido excesivo. Es fruto de la motivación y de la responsabilidad por tenerlos atendidos y para que continúen sus estudios desde casa. En el fondo, de esta labor discreta, callada, se oculta un maravilloso motivo: ¡les echamos mucho de menos!

Y como es de bien nacido ser agradecido, quiero dar las gracias a los padres de nuestros alumnos. Con sus problemas laborales, personales (están atendiendo a familiares enfermos), teletrabajan con los niños en casa y, a pesar de todo eso, nos están apoyando, colaborando para que nuestros alumnos puedan desarrollar las tareas que les enviamos.

Como maestra digo olé por esas familias que sin tablet o herramientas digitales y superando sus dificultades personales, laborales y familiares hacen lo que buenamente pueden para vencer los obstáculos producidos por esta crisis del coronavirus.

Finalmente, entono un olé por todos mis compañeros que intentan cada día poner su granito de arena asomándose a través de las pantallas digitales de los hogares de nuestros niños, enviándoles un mensaje importante: “ De esta situación saldremos JUNTOS, no lo olvidéis” 

En estos días de confinamiento, seguiremos hacia adelante, reinventándonos, imaginando, trabajando de otra manera y soñando en que pronto, muy pronto los volveremos a ver. ¡Qué ganas!

¡Arriba los corazones!

Con cariño,

María José Bello Pérez

Directora del Colegio CEU San Pablo Montepríncipe