Begoña Ibarrola, colaboradora de los Colegios CEU, escritora infantil y psicóloga experta en inteligencia emocional, habla con frecuencia del poder de las emociones. Sin duda, es una importante labor de los educadores trabajarlas en el aula. Las ventajas son múltiples: un clima más positivo, mejor rendimiento y más tranquilidad. El objetivo es potenciar un estado emocional que favorezca el aprendizaje.

Cuentos para aprender sobre las emociones

La experta señala la importante herramienta que son los cuentos para fomentar la empatía entre los más pequeños. También les ayudan a entender el mundo de las emociones, a identificarlas, a aceptarlas y, en definitiva, a conocerse a uno mismo a través de los personajes. Además, permiten crear vínculos muy valiosos entre padres e hijos y también son un recurso muy práctico en clase que siempre está presente en los Colegios CEU.

La inteligencia emocional, según Ibarrola, supone contar con una serie de capacidades de la mente para percibir, comprender, expresar y regular emociones. También nos ayuda a identificar y entender las del otro. Toda esta información dirige nuestra conducta y nuestros pensamientos, indicándonos en cada situación cómo debe ser nuestro comportamiento. Asimismo, nos ayuda a tomar decisiones.

Ibarrola señala también como clave el saber nombrar las emociones, que no es otra cosa que la conciencia emocional. Para lograrla lo primero es el autoconocimiento. La palabra y los gestos nos ayudarán a expresar esas emociones. Así podremos regularlas, teniendo muy claro que regulación no es represión, si no saber expresar de manera adecuada lo que sentimos, pero sin dañar ni a los demás ni a uno mismo. A esto se une la automotivación, que consiste en tener objetivos y orientarnos a ellos con constancia, persistencia y entusiasmo. También hay que sumar la empatía y las competencias sociales. Entender al otro, relacionarnos con asertividad y respeto nos ayudará en el trabajo en equipo, entre otras muchas situaciones.

Pautas para educar a niños con una elevada inteligencia emocional

Todas estas competencias se desarrollan y mejoran, por eso es importante potenciarlas desde los primeros años, adaptándonos a su evolución natural. Así conseguiremos que cuenten con las habilidades necesarias para desenvolverse en el mundo y ser felices, capaces de regular y dirigir sus emociones, y no dejarse llevar por ellas. Además, algunas de ellas son de las soft skills más valoradas por las empresas a la hora de evaluar candidatos.

En resumen, según Ibarrola, estas son las principales competencias en las que debemos educar a niños y niñas:

  • Nombrar las emociones e identificar su intensidad.
  • Valorarse, para desarrollar una autoestima sana y una buena autonomía emocional.
  • Tolerar la frustración.
  • Regular sus emociones.
  • Encontrar momentos de calma.
  • Pensar en positivo.