El final del curso y el inicio de las vacaciones de verano son la causa de que nuestros hijos adolescentes pasen más tiempo en casa, lo que puede originar discusiones diarias por los horarios o las tareas domésticas a realizar. De no gestionarlo correctamente, la tensión puede subir hasta afectar a la convivencia familiar. Por eso, te traemos algunas recomendaciones para evitar discusiones y solucionar los problemas con hijos adolescentes.

Los conflictos pueden ser de todo tipo, desde la hora de volver a casa hasta la elección de amigos, y algunos son propios de una etapa complicada, en la que los padres debemos asumir que ya no son niños y los jóvenes reclaman mayor independencia.

¿Qué podemos hacer para disfrutar de unas vacaciones en paz y armonía?

La negociación es una herramienta imprescindible. Hacerles sentir que tienen voz en la toma de decisiones, que no les tratamos como a niños, pero siempre dentro de unos límites que los padres marcamos como adecuados.

Podemos hacerles partícipes de la organización de las vacaciones familiares, de la elección del destino, de las horas de llegada cuando salen, e intentar encontrar el equilibrio entre sus deseos y las necesidades familiares.

A la hora de establecer normas de convivencia, como las salidas nocturnas, es recomendable dejarlas muy claras, así como las consecuencias de incumplirlas.

Demostrarles nuestra confianza en ellos y dialogar en lugar de dar órdenes suele funcionar a la hora de tratar con adolescentes. Dar órdenes y ser inflexible puede generar situaciones de rebeldía y choque constantes. Mientras que si les ofrecemos paciencia y comprensión podremos crear un clima de confianza en el que sepan que pueden contar con nosotros y consigamos que no nos oculten información importante.

Un uso moderado de las pantallas

Los dispositivos electrónicos son un medio para socializar y relacionarse con los otros, además de una herramienta para la diversión. Por eso, es bueno poner límites y gestionar la configuración y seguridad de los dispositivos pero sin privarles del uso.

Para evitar abusos, también podemos ofrecer alternativas de ocio atractivas y ser un ejemplo de conducta, creando espacios y momentos libres de tecnología.