Marc Masip, psicólogo experto en adicción a las nuevas tecnologías, es la protagonista del nuevo vídeo de la iniciativa Haciéndote preguntas, en la que ha analizado la adicción a los videojuegos.

España es el país de Europa con más adicción a los videojuegos. Doblamos la media europea de adicción adolescente con un 21,3%, cuando en Europa es de 12,7%, según los datos que maneja Masip.

“¿Cuántos cigarros son recomendables para tu hijo?”, responde rotundamente Marc Masip cuando le preguntan cuánto tiempo al día es recomendable jugar a videojuegos para un chaval de 15 años. Según la experiencia de este psicólogo experto en adicción a nuevas tecnologías, la única recomendación clínica posible es que no jueguen. “Puede parecer exagerado, pero estamos hablando de una adicción que la OMS ya cataloga como tal y que, además, es la primera causa de tratamiento psicológico entre los jóvenes, por delante de la anorexia y del consumo de psicotrópicos”.

La conectividad, siempre en zonas comunes

Según Masip, aunque no todos los videojuegos son nocivos, “desgraciadamente a los que más están jugando los chavales son los más adictivos, aquellos que te hacen estar más pendiente. Y dentro de toda la gama de videojuegos, los que más enganchan a los jóvenes son los llamados juegos freemium, en los que empezar a jugar es gratis, pero el jugador se ve incitado a hacer micropagos para mejorar sus resultados.”.

Para el invitado de ‘Haciéndote Preguntas’ de esta semana, es verdad que existen videojuegos que pueden ser positivos. En su academia contra la adicción al videojuego, permiten jugar a los chicos con síndrome de Asperger o con trastorno de déficit de atención e hiperactividad. “Es una forma extraordinaria de sociabilizar por las dificultades de este tipo de pacientes. Pero una realidad a la que no podemos darle la espalda es que los videojuegos que se consumen son los más adictivos”.

En el terreno de la prevención, una medida efectiva para es fomentar que los jóvenes utilicen las pantallas en las zonas comunes y no en su habitación o en el baño, sitios con intimidad y privacidad a los que los padres no tienen acceso para su supervisión.

El aislamiento social, consecuencia del uso abusivo de los videojuegos

En caso de detectar que nuestro hijo es adicto, lo que recomienda el experto es tratar de profundizar en por qué pasa tanto tiempo en las pantallas, qué necesita o qué está tratando de suplir. Además, es esencial fomentar alternativas al juego.

“Cuando nosotros éramos jóvenes, lo mejor que nos podía pasar era que nuestros padres nos dejaran estar un rato más en la calle. Ahora lo que está sucediendo es que los padres se sorprenden porque sus hijos no salen de casa porque se quedan ahí conectados”, concluye Masip.