El pasado 13 de febrero, celebramos el Open Day Experience. Una experiencia virtual con visita guiada 3D, realidad aumentada y hologramas en la que recibimos a cientos de familias para ofrecerles toda la información y resolver sus dudas. Durante esta jornada de puertas abiertas online, Luis Martínez-Abarca, Director del Área de Colegios CEU, nos explicó las líneas pedagógicas y teóricas en las que se fundamenta el proyecto educativo de los Colegios CEU para que las familias pudieran conocer la institución y su origen.

Un proyecto educativo con identidad y carácter propio

“Los Colegios CEU San Pablo son una obra de la Fundación Universitaria San Pablo CEU. Una obra que, a su vez, corresponde a la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), fundada en 1908, en unos años muy convulsos de la sociedad española donde era necesaria una regeneración social. Regeneración que este grupo de jóvenes católicos liderados por el Padre Ayala impulsan fundamentados en la doctrina social de la Iglesia.

Sus primeras acciones tienen que ver más con la presencia pública, a través de conferencias, muy frecuentes en aquella época. Pero después, se les queda corto y ven la necesidad de ampliar su rango de influencia. Y para ello, compran la cabecera del periódico ‘Debate’, que se convertirá en una de las referencias fundamentales de la vida social de aquellos años.

Más tarde, además de actividades políticas en las que intervendrán, será importante su papel en el año 31 y luego mucho más tarde en la transición política y en los primeros gobiernos de Adolfo Suárez, advierten de la importancia que tiene la educación en este proceso de transformación social. Y será, por lo tanto, en el año 1933 cuando se funda el CEU, Centro de Estudios Universitarios, que después se convertirá en la Fundación Universitaria San Pablo CEU.

Será en 1975 cuando se funde el primero de los colegios, el Colegio CEU San Pablo Claudio Coello, que será cuna del resto de las fundaciones que se realizarán en los años siguientes hasta la actualidad, en que contamos con diez colegios a lo largo de la geografía española. Tres colegios en Madrid, uno en Valencia, uno en Alicante, uno en Vitoria, uno en Murcia, dos en Barcelona, de nuestra Fundación hermana Abat Oliba, y uno más en Sevilla, de la Fundación CEU Andalucía.

En la actualidad, estamos hablando de casi 8.000 alumnos en el conjunto de nuestros colegios. Esta historia, ¿qué consecuencias tiene en los proyectos educativos concretos en nuestros colegios? Pues en primer lugar, que somos indiscutiblemente católicos. Y eso significa que la base de nuestra mirada a los demás y a nosotros mismos está basada en la antropología cristiana, en la que tratamos a cada uno de nuestros alumnos como individuo de su propia identidad y su diferencia. Pero también como un individuo que se mueve dentro de un colectivo, de los demás. De lo que los católicos, con toda su carga ideológica, llamamos prójimo.

El conocimiento, el pensamiento crítico y el valor moral de nuestras acciones, ejes de la actividad docente

Así consideramos cuatro elementos fundamentales en la definición de un ser humano. En primer lugar es un ser pensante. En segundo lugar, es un ser transformador, fruto de su acción. En tercer lugar, su acción tiene consecuencias y, por lo tanto, tiene una dimensión ética. Y en último lugar, pero para nosotros el más importante, es un ser trascendente. Tiene una mirada espiritual que va más allá de la vida actual.

En su conjunto, por la tanto, hablamos de una clara misión para nuestros colegios: deben ser germen de una transformación positiva de la realidad en un contexto educativo supranacional. Y eso, lo que nos plantea son tres grandes ejes de acción en nuestra actividad docente: en primer lugar, el conocimiento. Que hasta ahora, en los últimos años, se ha denostado muchísimo pero que es absolutamente imprescindible para cualquier tipo de acción del pensamiento, transformación o valor moral de nuestras acciones; en segundo lugar, el pensamiento en dos líneas fundamentales. Por un lado, el pensamiento crítico, que nos hace individuos independientes, distintos, propios. Y en segundo lugar, el pensamiento creativo, que nos hace valorar distintas alternativas y soluciones a los problemas planteados; el tercer eje, elemental y fundamental dentro de nuestra perspectiva cristiana, es el valor moral de nuestras acciones, partiendo de la identidad católica pero, también, del equilibrio emocional y social.

Con estos tres grandes ejes hacemos nuestras las palabras del Papa FranciscoEl lenguaje de la mente, el pensamiento; el lenguaje de las manos, el conocimiento; el lenguaje del corazón, el valor moral” y son ellas las que nos guían en toda la acción pedagógica y didáctica de los centros”